Negocios de alta velocidad
ezkerabertzalea.info Recientemente se ha publicado la queja de las empresas promotoras que participan mayoritariamente en la operación inmobiliaria de la implantación de la estación del Tren de Alta Velocidad a su paso por Iruñea debido a su supuesta inviabilidad económica. Todo un regalo para los oídos de quienes creemos que el TAV es un proyecto insostenible ecológicamente, insultante desde la perspectiva del gasto social y nada atractivo desde una concepción de la ordenación del territorio que ayude a vertebrar nuestro país y a mejorar sus comunicaciones.
Ahora parece que tampoco resulta económicamente viable para aquellos que se habían colocado a rebufo de este super tren con la esperanza de que les dejase a su paso importantes beneficios inmobiliarios. Pero el enorme coste de esta infraestructura ferroviaria de lujo y los malos tiempos que corren para los pelotazos del ladrillo han llevado a los promotores mayoritarios en esta macro operación urbanística, llamada PSIS de Etxabakoitz, a lanzar la voz de alarma al presentar alegaciones solicitando la paralización y refundación de dicho desarrollo urbanístico. No, no se han vuelto locos ni de izquierdas, es que no les salen las cuentas de la suculentas ganancias que hace solamente unos meses esperaban obtener por utilizar, una vez más, la vivienda como un enorme negocio. Esta vez, al amparo de la construcción y financiación de una importante infraestructura.
Quizás tendríamos que haber empezado por ahí, pero creo que todavía estamos a tiempo de explicar qué es lo que se ha propuesto entorno a la proyectada estación del TAV en Iruñea. Para hacernos una idea de la magnitud de lo que aquí se propone, podemos afirmar que nos encontramos ante la mayor operación urbanística de la historia de Navarra. Nunca antes se había emprendido objetivo semejante, en el que se entremezclan construcción de viviendas y zonas comerciales e industriales, además de la ya mencionada estación del TAV.
Estamos hablando de más de 8.100 viviendas, suelo para equipamientos y servicios privados ligados en una gran parte al OPUS Dei y la propia estación del TAV con una ocupación de suelo que alcanza 2,4 millones de metros cuadrados. Una operación que implicaría el “levantamiento” de una empresa química, INQUINASA, y el desmantelamiento de la vieja estación del tren en la zona de Sanduzelai y el bucle ferroviario que lo acompaña que devendría inservible por quedar fuera de la nueva ruta.
La estación de ferrocarril del TAV se pretende ubicar en la intersección entre la avenida de Aróstegui y la A-15 a caballo entre Iruñea y los municipios de Zizur Nagusia y la Cendea de Zizur. Esta estación, junto al tramo ferroviario que lo integra, tiene un coste de 110 millones de euros (más de 18.000 millones de las antiguas pesetas), que se reparten del siguiente modo: 79 la nueva vía, 26 la nueva estación y 5 para expropiaciones del nuevo trazado.
La cuestión que nos ayuda a cerrar el circulo de este artículo es que la pretensión de sus impulsores, Gobierno español y de Navarra, es la de financiar este coste con los aprovechamientos urbanísticos de la operación. Es decir, que todo, absolutamente todo lo que se propone en semejante operación urbanística obedece y se somete, única y exclusivamente, a la instalación de la estación de tren. De tal manera, que cualquier idea acerca de la aportación social del urbanismo en este proyecto queda tan lejos como las tierras de los canguros. Algo que debe dejar en evidencia a quienes, al situarse al lado del proyecto del TAV, han hecho fatal dejación de la defensa de los intereses públicos y de la idea de un crecimiento sostenible y razonable de nuestras ciudades.
En este y sucesivos artículos queremos hacer un seguimiento a lo que podemos llamar “grandes oportunidades de negocio”, que se abren entorno a esta macro infraestructura y, en concreto, la que se prepara en la Comarca de Iruñerria. Desgranaremos algunas cuestiones que solamente hemos apuntado en este artículo pero que su conocimiento más concreto da pistas de para quién y cómo se lleva a cabo una infraestructura de estas características.
Lo que pretendemos al fin y al cabo es abrir otra ventana a la comprensión de un fenómeno, el de la implantación del TAV, altamente ligado a la dinámica capitalista más desarrollista, pero esta vez desde la perspectiva de los “impactos colaterales”. Cuestión que no deja de ser una reflexión acerca del urbanismo y la ordenación del territorio. Tan importante puede resultar valorar el TAV como esquema de movilidad o transporte, como sus impactos ecológicos, como sus implicaciones económicas, o sus efectos y cambios urbanísticos en sus áreas de influencia.
This entry was posted on Asteazkena, urria 22nd, 2008 at 2:43 pm and is filed under Albiste orokorrak, Ekimen informatiboak. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.


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