Consideraciones democráticas en torno del TAV
Iritzia. Nuestra clase política sin excepción de colores, nos ha anunciado jubilosa el desbloqueo del proyecto del Tren de Alta Velocidad a su paso por Navarra. La ciudadanía entre expectante e incrédula, duda de los beneficios que nos anuncian desde los sectores interesados en el proyecto, que dicho de paso no han sido elegidos en las urnas. Hoy, domingo 3 de mayo, se publica en gara
Y sobre todo nos hacemos varias preguntas -que están sin contestar- ya que nos va tocar pagar el TAV a “escote”… ¿En época de crisis es tan importante ganar media hora en ir a Madrid a cambio de semejante desembolso económico? ¿Quienes podrán viajar a Madrid, los ejecutivos o también la gente de “a pie”? ¿El TAV puede transportar mercancías, o solo paquetería? ¿Cuanto nos costará a cada navarro/navarra la obra? ¿Qué servicios sociales se quedarán sin atender? ¿Cual será el impacto ambiental para nuestro territorio? ¿Como contribuirá este proyecto a que Navarra siga sin cumplir con protocolo de Kioto y aumente aun más las emisiones de CO2 a la atmósfera? Todas estas razonables preguntas deberían ser contestadas antes siquiera de empezar a hablar del proyecto, porque no es de recibo en una sociedad democrática que se empiece la “casa por el tejado”, como en este caso.
Todos los partidos del arco parlamentario navarro UPN, CDN, PSN, IU, NABAI, nos están demostrando con este proyecto un escaso bagaje democrático, porque el que estén en el Parlamento con los votos de la ciudadanía no es suficiente para decidir llevar adelante despóticamente una infraestructura de semejante importancia por su elevado coste económico, social y medioambiental. Desde que fueron elegidos hasta el día de hoy han pasado muchas cosas, entre otras la Crisis Financiera que golpea a la economía real de muchas familias navarras, que pocas veces viajan a Madrid. Nuestros gobernantes no disponen de un cheque en blanco para realizar proyectos que hipotequen a esta y futuras generaciones como en el caso del TAV.
¿Además… dónde queda la información y participación popular? Es un derecho y un deber el que la sociedad participe en el gobierno de cuanto le afecte y una obligación el que los organismos públicos le faciliten esta tarea… eso dice la Constitución. Tomar parte significa intervenir, opinar, y sobre todo, decidir sobre las cuestiones que tienen que ver con la comunidad, cosa que no ocurre en este caso. En definitiva, nuestro Gobierno debería compartir las decisiones colectivas estableciendo éstas una escala de importancia en las obras de infraestructura y desarrollo social para el conjunto de la comunidad. La democracia si es tal, es un sistema de organización política donde el poder reside en el pueblo y no debiera ser suplantado. Hay países en Centroeuropa en que se realizan entre tres y cinco Referéndums al año y no siempre para temas de semejante envergadura e importancia como es el TAV, por lo que nuestros gobernantes deberían tomar ejemplo de democracia.
Sabemos que en este proyecto existen muchos intereses en juego -sobre todo económicos- a los que nuestros políticos no son ajenos. No debemos pensar que lo que ocurre fuera de Navarra y golpea casi a diario nuestras conciencias, no sea posible igualmente ocurra también aquí. Para esto, la única receta es el Control y la Democracia Participativa.
Juan del Barrio
Miembro de Lurra, Asociación en Defensa de la Tierra
Carta publicada en Diario de Noticias de Navarra, hoy, 30 de abril del 2009
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on maiatza 1, 2009 at 11:56 pm Belén Martínez Oliete wrote:
Si no fuera igual. Si fuera arquitectura en cimiento o hacia el cielo. Si fuera acorde, como el paisaje, por bandas o por accidentes. Si siquiera el curso hacia el horizonte que a veces es mejor no apreciar, como buen caminante…la plabra proyecto gustaría de posiblidades, ventajas y disfrute.
Pero la venta en estos útlimos tiempos es excesiva. y hata un parque temático se convierte en simetrías prefabricadas con serias limitaciones en los grados que necesita la temperatura o la humedad, o el frío.
Sin consistencia no hay proyecto. Pero para un supuesto aventajamiento, se trabaja en horizontal y en plano. Tirar en recto, proseguir, llegar, no es avanzar ni recorrer.
El paisaje es lo poco que tenemos y lo que nos procura el refresco al sudor, a la tensión, al sufrimiento.
Todo lo que se destruye no se vuelve a crear. Lo seerá en el caso de la materia pero no en el caso de las infraestructuras. Lo que se desarraiga se pierde. Lo que e bombardea se hace piedra, y después barro con suerte. Pero a la larga es polvo.
¿Cómo recuperar un ambiente, una naturaleza, un pequeño ecosistema, un clima, cuando la materia que lo componía se redujo y transformó para un objetivo inferiormente temporal?
¿Qué es lo justo? ¿Cien mil años o cien años? ¿Cual va a ser el valor del cambio? ¿Cual es el plazo? Si es corto, se pierde. Si es largo, hasta cuando.
No podemos volver a la naturaleza pero debemos de volver a ella. Y en ese juego de equilibrio están nuestras vidas y nuestras semillas.
La presión externa es grande. Pero la interna es geológica. Y la dimensión tiene que ser concebida en términos humanos, económicamente humanos.
Constrúyase pues pensando para ese hombre que imagina lo que no ha visto. Con precaución y sabiduría.
Las máquinas no podrán ocupar nuestro mundo salvo cuando se haya muerto.
Construyamos pues, a tramos.