Las obras del TAV dañan gravemente al baserri Cuatrovientos
El recién terminado viaducto de Aramaio, de 1.392 metros de longitud y sostenido por 25 pilares de entre 13 y 83 metros de altura, constituye una de las más imponentes obras del Tren de Alta Velocidad (TAV). Su finalización la semana pasada fue noticia en casi todos los medios. «De lo que nadie habló es del estado en que ha quedado mi casa como consecuencia de esas obras», denunciaba Luis Zabala desde el caserío Cuatrovientos. Este caserío se halla enclavado justo encima del túnel de Atxetarri (de 550 metros), por donde el viaducto cruza del valle de Aramaio hacia la zona de Besaide, en el límite entre los términos de Aramaio y Arrasate.
Agrietado
Luis, su esposa Irene y su hijo Aitor viven con el corazón en un puño desde que la construcción del viaducto y del túnel desestabilizase la falla sobre la que se asienta su casa. La excavación de la pila número 24 originó un desprendimiento el 13 de diciembre de 2009 que, además de dejarles incomunicados por carretera durante 2 meses, desencadenó un progresivo deslizamiento cuyos efectos se traducen en preocupantes grietas que crecen en suelos y paredes del caserío. Luis opina que las «incontables voladuras realizadas durante la construcción del túnel que pasa bajo nuestra casa no han hecho más que empeorar esta situación».
El enorme desprendimiento que en 2009 cortó la carretera entre Arrasate y Aramaio por espacio de 13 meses motivó la intervención de numerosos técnicos e ingenieros. Uno de ellos, perteneciente a la consultora local LKS, fue quien advirtió a Luis de la existencia de una falla que «va desde el río Aramaio hasta mi casa». Dicha falla atraviesa su casa por la mitad , y su deslizamiento está ocasionando grietas que inducen a pensar que «una parte de la casa se está hundiendo». Armado de una llave fija de 30-32, cuyo grosor es de casi un centímetro, Luis introduce la herramienta en la grieta que recorre la entrada de su caserío. «Lo que indica que el caserío entero está bajando en perpendicular porque el terreno está cediendo».
Este baserritarra ha dispuesto testigos en todas y cada una de las grietas que recorren su portal, su cuadra, su habitación…La alarma y la preocupación se adivinan en la mirada de Luis y de su esposa. «No queremos que se repita una tragedia como la sucedida en Aldape», apuntaba Luis en alusión al vecino caserío de Gesalibar que se hundió en mayo como consecuencia de una explosión de gas que dejó 2 fallecidos.
Los residentes en Cuatrovientos siguen esperando a que el Ministerio de Fomento, promotor de las obras a través de la empresa pública Adif, se interese por su situación. «Llevamos meses tratando infructuosamente de contactar con ellos» se lamentaba Luis. «¿Qué va a pasar aquí?» se preguntaba este baserritarra. Lo primero, según él, es la seguridad de su familia. «Necesito que alguien garantice nuestra seguridad». Y si no hay tal garantía, Luis se mostraba dispuesto a abordar la solución que corresponda. La solución, en cualquier caso, no será fácil ni barata. Las obras del viaducto que han desestabilizado la falla sobre la que se asienta su casa le llevan a concluir que «la mejor solución es introducir una nueva cimentación y reconstruir la casa, o edificar el caserío en otro lugar».

This entry was posted on Igandea, iraila 30th, 2012 at 6:52 pm and is filed under Albiste nagusiak, Albiste orokorrak. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.


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